Viernes, 02 Marzo 2018 18:41

Tratamiento psicológico con niños y adolescentes

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El trabajo con niños y adolescentes demanda la presencia y el compromiso de los padres. Por eso, solicitamos su asistencia a la primera consulta, como así también, las veces que sean necesarias durante el tratamiento. Con los niños utilizamos el juego como elemento diagnóstico y terapéutico y con los adolescentes, la escucha y la palabra.  Solemos utilizar test, en los casos que sean necesarios su administración. 

 

Cuando se trabaja con niños es muy importante escuchar y conocer cuáles son las problemáticas que traen los padres a la consulta, la imagen que tienen de su hijo y de ellos mismos. Al cabo de algunas sesiones con el niño o adolescente (varía en relación a cada caso en particular, pero podría decirse que entre cuatro y cinco sesiones) citamos nuevamente a los padres con el objetivo de brindarle un diagnóstico y en caso de necesitar tratamiento, hablar al respecto. No solemos dar un tiempo estimado para el alta, en ésta instancia, puesto que sería apresurarnos en demasía y no tener en cuenta que cada uno de nosotros necesita un tiempo, que estará  determinado por nuestros propios recursos internos y externos.

 

Ahora bien, el trabajo con los padres no se acaba aquí. Es primordial su compromiso con el tratamiento. Algunas veces somos los terapeutas los encargamos de señalar alguna conducta inapropiada de los padres, como por ejemplo permitir que su hijo de seis años siga durmiendo con ellos en la cama matrimonial o puede pasar que ante una separación conflictiva el niño o adolescente quede atrapado en una puja de poderes entre ambos padres. Nuestra tarea además de señalar es trabajar conjuntamente a lo largo del tratamiento, también con los padres para que el cambio sea del grupo familiar, además de ser efectivo y duradero.



 

 

En el caso de que el paciente sea niño, es a través del juego que realizamos el abordaje terapéutico. El juego nos permite conocer (entre muchas otras cosas) su lenguaje, motricidad, como piensa y como siente, su modo de vincularse, su nivel de organización o desorganización. Y también, nos permite saber si existen situaciones angustiantes, frustraciones, miedos, que tipo de dificultades presenta, etc. Conocemos y abordamos clínicamente, a través del juego, a nuestros pacientes más pequeños. 

 

En el caso de que el paciente sea adolescente, puede el juego ocupar la escena en algunas sesiones pero no es lo más habitual. Trabajamos e intervenimos directamente con la escucha y la palabra como en el caso de los adultos.

 

En algunos casos y con fines diagnósticos necesitamos administrar test. Los test son “pequeñas” pruebas que presentan una consigna clara, solicitan la realización de alguna tarea como por ejemplo dibujar, replicar figuras, retener información, resolver un problema, definir una palabra o darnos la respuesta correcta entre varias opciones. Como vemos, algo que parece tan sencillo nos permite obtener información muy útil en poco tiempo y con pocos recursos. 

De este modo, se van configurando los tratamientos con niños y adolescentes: con la colaboración de sus padres, con el juego como elemento de abordaje diagnóstico y terapéutico, y con la escucha y la palabra como herramientas primordiales.

Visto 5818 veces Modificado por última vez en Lunes, 14 Mayo 2018 13:43
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